El Tritón Ibérico (Lissotriton boscai) es una especie endémica de la Península Ibérica, que se caracteriza por su tamaño pequeño y su singular apariencia. Este urodelo pertenece a la familia de los tritones, y a lo largo de los años ha capturado el interés de biólogos y aficionados a la fauna por su adaptación a diversos hábitats y su distribución geográfica. Aunque no es tan conocido como otros anfibios, el Tritón Ibérico juega un papel fundamental en los ecosistemas acuáticos donde habita, siendo un excelente indicador de la calidad ambiental.
Ficha técnica
Nombre Común | Tritón Ibérico |
– Clase | Amphibia (Anfibios) |
– Orden | Caudata |
– Familia | Salamandridae |
– Género | Lissotriton |
– Especie | L. boscai |
– Tamaño | Hasta 10 cm |
– Longevidad | Hasta 6-9 años |
– Estado de conservación | Preocupación Menor (LC) |
Características Físicas
El Tritón Ibérico es un animal de pequeño tamaño, alcanzando una longitud total de hasta 97 mm. La coloración de su cuerpo es variable, pero generalmente presenta tonos marrones o pardos en la cabeza y el dorso, mientras que su zona ventral es de un vibrante color naranja o rojizo, con manchas negras o puntos irregulares. Estas marcas, que suelen estar dispuestas lateralmente, son una característica distintiva de la especie.
Los machos de Lissotriton boscai presentan una cresta caudal baja durante el periodo de celo, pero no desarrollan la cresta dorsal que es común en otras especies de tritones. La cola, que es de longitud similar al cuerpo, está comprimida lateralmente, y en los machos, la punta de la misma termina en un pequeño filamento.
Las larvas de esta especie miden entre 10 y 18 mm y tienen una tonalidad amarillenta, con una ligera distribución de manchas oscuras. A diferencia de los adultos, las larvas poseen una cresta dorsal que se extiende a lo largo de la cola, que termina en un ángulo agudo. Estas características permiten una identificación fácil y rápida de las diferentes etapas de vida del Tritón Ibérico.

Hábitat y Distribución
El Tritón Ibérico es una especie endemica de la Península Ibérica, lo que significa que su distribución está restringida a esta región, tanto en España como en Portugal. En términos generales, su presencia se extiende desde la costa Atlántica hasta áreas más interiores de la península, siendo especialmente abundante en regiones de Portugal, Galicia y Extremadura. Sin embargo, su distribución no se limita solo a estas áreas, ya que se puede encontrar también en diversas zonas de Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y Andalucía.
Distribución Geográfica en España
Dentro de España, el Tritón Ibérico tiene una distribución bastante amplia, aunque su densidad varía considerablemente según la región. En el norte, es común en zonas como Asturias, donde se encuentra especialmente en la costa cantábrica y en los Picos de Europa. También se extiende por las sierras de Salamanca en Castilla y León, así como por las montañas de León y Zamora, alcanzando incluso algunas localidades de Valladolid.
Una de las áreas con mayor concentración de esta especie es la Sierra de Gredos, situada al sur de Ávila y al norte de Toledo. Además, su presencia se extiende hacia la Sierra de Guadarrama, alcanzando incluso la Comunidad de Madrid. Más al sur, se encuentra en Ciudad Real, especialmente en los Montes de Toledo y Sierra Morena, así como en varias provincias de Andalucía, como Jaén, Sevilla, Huelva y Córdoba, aunque en esta última su presencia es algo más escasa. Las poblaciones más meridionales se localizan en la zona de Doñana.
Tipos de Hábitat
El Tritón Ibérico es capaz de adaptarse a una gran variedad de hábitats, lo que le ha permitido establecerse en diferentes tipos de biotopos. Se le puede encontrar en eucaliptales, pinares, bosques de encinas, alcornoques y robles, así como en zonas de matorral, cultivos y arenales costeros. En cuanto a su altitud, las localidades de Lissotriton boscai se encuentran principalmente entre los 400 y 1.000 metros sobre el nivel del mar, aunque se ha documentado su presencia en altitudes superiores, llegando incluso a los 1.800 metros.
Esta especie prefiere climas mediterráneos oceánicos y continentales, pero también es capaz de prosperar en regiones con clima templado frío oceánico, especialmente en el norte de la península. Gracias a esta capacidad de adaptación, el Tritón Ibérico ocupa una amplia gama de hábitats a lo largo de su distribución geográfica, lo que contribuye a su supervivencia en diversas condiciones ambientales.

Alimentación
El Tritón Ibérico es una especie de dieta diversa que varía dependiendo de la etapa de su vida. Los adultos son principalmente carnívoros y se alimentan de una amplia variedad de presas. En su dieta se incluyen principalmente dípteros, que constituyen el 46% de su alimentación en regiones como Extremadura y Salamanca. Además de estos, consumen otros insectos como coleópteros, hemípteros y arácnidos, junto con crustáceos planctónicos, ostrácidos, efemerópteros, oligoquetos, nematodos, pelecípodos y gasterópodos. En ocasiones, el Tritón Ibérico también depreda los huevos de otros anfibios, como los de Bufo calamita, Pelobates cultripes, Triturus pygmaeus, Alytes obstetricans y, ocasionalmente, de su propia especie.
Durante la competencia por recursos, se ha observado que las hembras tienen un mayor éxito alimenticio, lo que genera interacciones que, aunque beneficiosas, pueden resultar costosas en términos de energía.
Las larvas de Lissotriton boscai son estrictamente carnívoras, con una dieta basada principalmente en crustáceos planctónicos, que representan hasta el 85% de su alimentación. Además, también consumen larvas de dípteros, insectos acuáticos y gasterópodos. Cuando coexisten con las larvas de Triturus pygmaeus, estas últimas tienden a cazar presas más grandes, dejando de lado los crustáceos planctónicos. Las larvas de Lissotriton boscai cazan al acecho, moviéndose solo cuando perciben el movimiento y el tamaño de sus presas.

Reproducción
La época de reproducción del Tritón Ibérico varía dependiendo de la región en la que habita. En el sur de la península, los adultos se dirigen a los medios acuáticos en otoño, donde comienzan el cortejo y la ovoposición durante el invierno. Las larvas se observan entre los meses de febrero y junio. En el centro y norte de España, la reproducción comienza a principios de febrero y se extiende hasta julio. En estos territorios, las larvas aparecen en primavera y completan su metamorfosis entre julio y septiembre.
El proceso reproductivo del Tritón Ibérico depende de la calidad de los hábitats acuáticos, por lo que la alteración o desecación de estos puede afectar directamente a las poblaciones de esta especie. Los machos realizan complejos rituales de cortejo, durante los cuales se destacan los colores brillantes de su abdomen y las características crestas caudales. Las hembras depositan los huevos en las plantas acuáticas, y las larvas se desarrollan en el agua, alimentándose de pequeños organismos acuáticos.

Amenazas y Conservación
Aunque el Tritón Ibérico es una especie relativamente abundante en algunas regiones de la Península Ibérica, enfrenta varias amenazas que pueden poner en riesgo su conservación a largo plazo. Las principales amenazas son:
- Contaminación de hábitats acuáticos, como charcas y arroyos.
- Desecación de cuerpos de agua temporales que afectan las zonas de reproducción.
- Abandono de prácticas agrícolas y ganaderas, lo que genera la pérdida de hábitats adecuados para la especie.
- Introducción de especies depredadoras, como peces y cangrejos, que afectan a las poblaciones de Lissotriton boscai.
- Presión urbanística y alteración de arroyos en áreas como la Sierra de Guadarrama.
- Impacto del visón americano (aunque aún no hay pruebas concluyentes de su efecto en la especie).
En cuanto a la conservación, la especie está clasificada como «Preocupación menor (LC)» en el ámbito nacional, lo que indica que actualmente no presenta un riesgo grave de extinción. Sin embargo, en Andalucía está catalogada como «Riesgo menor: casi amenazada (NT)», ya que algunas poblaciones están en declive o han desaparecido por completo, como las de Hoyo de Manzanares en Madrid.
Se subraya la necesidad de evitar la alteración de los pequeños arroyos y canalización de cuerpos de agua, así como controlar el desarrollo urbanístico en zonas clave como Madrid y Castilla-La Mancha, donde varias poblaciones se encuentran en peligro. Además, la conservación de sus hábitats acuáticos y la reducción de la presión humana son cruciales para garantizar la supervivencia de esta especie única en la Península Ibérica.

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