El sapo de espuelas (Pelobates cultripes) es un anfibio de tamaño mediano que destaca por su apariencia robusta y su singular adaptación al entorno terrestre. Su peculiar nombre proviene de una característica espuela negra que posee en sus patas traseras, una adaptación que le da una apariencia única. Este sapo es conocido por su comportamiento nocturno y su vinculación con ambientes semiáridos y suelos arenosos, donde encuentra tanto alimento como lugares para reproducirse. Aunque su distribución está confinada a la Península Ibérica y algunas áreas del sur de Francia, su adaptación a los ecosistemas locales lo convierte en un componente importante de los hábitats que ocupa.
Ficha técnica
Nombre Común | Sapo de Espuelas |
– Clase | Amphibia (Anfibios) |
– Orden | Anura |
– Familia | Pelobatidae |
– Género | Pelobates |
– Especie | Pelobates cultripes |
– Tamaño | Hasta 13 cm |
– Longevidad | Hasta 10 años (estimado) |
– Estado de conservación | Casi Amenazada (NT) |
Características Físicas
El sapo de espuelas presenta una morfología robusta y de tamaño medio, con una longitud máxima que puede llegar a los 125 mm, aunque habitualmente los individuos son algo más pequeños. Las hembras suelen ser de mayor tamaño que los machos. Un rasgo distintivo de esta especie es la ausencia de tímpanos visibles, lo que la diferencia de otros anfibios. Además, carece de glándulas parotídeas prominentes, lo que significa que no presenta las protuberancias que suelen caracterizar a otros sapos.
Uno de los elementos más destacados de su anatomía son sus ojos. Estos presentan una pupila vertical y un iris que puede variar en tonos plateados, amarillos o verdes, con reflejos metálicos y un delicado patrón reticulado oscuro que les da un aspecto único. Los tubérculos metatarsianos en las patas traseras están muy desarrollados, formando una espuela negra que les sirve tanto para excavar como para defenderse. La piel del Pelobates cultripes es lisa y brillante, presentando una coloración dorsal variable que puede ir desde tonos blanquecinos y amarillentos hasta grisáceos, verdosos o pardos, frecuentemente con manchas más oscuras. En su parte ventral, la piel tiende a ser más clara, con tonos blanquecinos o amarillentos, ocasionalmente acompañados de manchas oscuras que le dan un toque camuflaje.

Hábitat y Distribución
El sapo de espuelas se distribuye de manera exclusiva en la Península Ibérica y en algunas zonas del sur de Francia. En la Península, su distribución es bastante continua, aunque su presencia disminuye notablemente hacia el norte. Es más común en las regiones del suroeste y el sureste, donde las condiciones de hábitat son más favorables para esta especie. No obstante, se encuentra ausente en las zonas montañosas más altas y en muchas áreas del norte de España.
Distribución Geográfica en España
En España, el sapo de espuelas se encuentra principalmente en el sur y en las zonas costeras de Galicia, particularmente en las Rías Baixas, donde las condiciones de humedad son propicias. Sin embargo, se encuentra ausente en algunas áreas del norte, como en Asturias, Santander y la mayor parte del País Vasco, aunque se puede localizar en algunas partes de la Rioja Alavesa. En Navarra, habita el sureste árido, mientras que en Aragón, su distribución no alcanza las zonas de montaña, como los Pirineos. Esta especie también es escasa en las áreas áridas del sureste de la Península, como en las provincias de Murcia y Alicante, y está completamente ausente en Almería.
Tipos de Hábitat
El Pelobates cultripes prefiere ambientes terrestres que cuentan con suelos arenosos. Es particularmente frecuente en dehesas de la mitad occidental de la Península, así como en las marismas y arenales del bajo Guadalquivir. También habita en zonas semiáridas del valle del Ebro y otras áreas con suelos arenosos y secos. En cuanto a los hábitats acuáticos, el sapo de espuelas necesita cuerpos de agua estacionales, como lagunas, charcas, y pantanetas, donde puede reproducirse. Estas zonas deben mantener agua durante varios meses para permitir el desarrollo de sus larvas. Además, también se encuentra en arroyos y balsas ganaderas, especialmente en áreas donde el agua es de baja salinidad, lo que favorece su ciclo reproductivo. Aunque no es común en ambientes montañosos, puede encontrarse en valles y llanuras que reúnan las condiciones adecuadas para su supervivencia.

Alimentación
El sapo de espuelas (Pelobates cultripes) es un depredador que se alimenta principalmente de una variedad de invertebrados, aprovechando su entorno para cazar presas como anélidos, gasterópodos, ortópteros y coleópteros. En zonas como el Parque Nacional de Doñana, su dieta incluye una variedad de insectos como coleópteros (23%), hemípteros (20%) y dípteros (4%), además de otros invertebrados como arañas, grillos y gasterópodos. En áreas del noreste peninsular, se ha observado que los sapos también se alimentan de coleópteros (35%) y otros invertebrados como anélidos, dermáptoros e himenópteros.
En su fase larval, la dieta es más diversa, ya que las crías se alimentan de microorganismos, restos vegetales y animales, crustáceos, e incluso puestas de otros anfibios. En situaciones de alta densidad larval, se ha observado comportamiento canibalista, donde las larvas se alimentan de individuos más pequeños de su misma especie. Esto les permite adaptarse a las condiciones de su entorno y maximizar su supervivencia.

Reproducción
El ciclo reproductivo del sapo de espuelas varía según las condiciones climáticas y la latitud, lo que influye en los periodos de reproducción. En las regiones del sur de la Península, la reproducción puede extenderse desde octubre hasta marzo, mientras que en las zonas del norte, la actividad reproductiva se da entre diciembre y mayo. En áreas más frías como la meseta norte, la reproducción comienza a finales de febrero. La migración hacia los puntos de reproducción está directamente influenciada por la humedad y la temperatura, y suele ocurrir en oleadas, aunque también puede ser continua durante la temporada.
Durante la fase de amplexus, que es inguinal (el macho se agarra a la hembra por los flancos), las hembras ponen entre 1.300 y 4.000 huevos, que se desarrollan en el agua. El desarrollo larval dura de tres a cuatro meses, y los individuos metamórficos abandonan el agua una vez alcanzan tamaños que oscilan entre 18 y 34 mm. En caso de que los niveles de agua disminuyan, las larvas tienen la capacidad de acortar su periodo de desarrollo para adaptarse a las condiciones más secas.

Amenazas y Conservación
El sapo de espuelas se enfrenta a diversas amenazas que ponen en peligro su conservación. Las principales son las siguientes:
- Destrucción de hábitats reproductivos: Las charcas, lagunas y marismas, esenciales para la reproducción de la especie, están siendo destruidas o alteradas debido a la expansión de actividades humanas como la agricultura intensiva y la urbanización.
- Contaminación: El uso de productos fitosanitarios en la agricultura y los vertidos industriales son una amenaza directa para los ecosistemas acuáticos en los que se reproduce el sapo, afectando tanto el agua como los invertebrados de los que se alimenta.
- Carga ganadera excesiva: El sobrepastoreo puede provocar la eutrofización de los hábitats acuáticos, lo que afecta negativamente la calidad del agua y, por lo tanto, la salud de las poblaciones de Pelobates cultripes.
- Atropellos en carreteras: Durante sus migraciones hacia las charcas reproductivas, el sapo de espuelas es vulnerable a ser atropellado por vehículos en las carreteras cercanas a estos puntos de reproducción.
- Especies invasoras: El cangrejo rojo americano y ciertos peces son una amenaza para las fases embrionarias y larvarias del sapo, ya que depredan los huevos y las larvas, reduciendo las posibilidades de reclutamiento de nuevos individuos.
- Sensibilidad a la radiación UV-B: Durante la fase embrionaria, el sapo de espuelas es especialmente vulnerable a los efectos de la radiación UV-B, que tiene un impacto más fuerte sobre esta especie en comparación con otras especies ibéricas de sapos.
En términos de conservación, es fundamental mantener una estructura metapoblacional de charcas conectadas que permitan el reclutamiento continuo de juveniles, especialmente en los periodos de sequía. Además, la protección de núcleos de charcas reproductivas y la restauración de hábitats acuáticos son esenciales para la supervivencia de esta especie. Se están llevando a cabo esfuerzos para mitigar las amenazas mencionadas y proteger los hábitats clave de reproducción.
Categoría y Situación en España
El sapo de espuelas está clasificado como «Casi Amenazado» (NT) según la lista roja de especies. Las principales amenazas incluyen la regresión de su hábitat debido a transformaciones en el uso del suelo, como la expansión urbana en zonas litorales y periurbanas, así como la contaminación de las aguas reproductivas. Aunque algunas poblaciones permanecen estables, otras han desaparecido en las últimas décadas, incluso en zonas donde no hay alteraciones humanas visibles.

Video
Referencias
Resto de Artículos
Consulta el resto de Artículos de Fauna: Mamíferos, Reptiles, Anfibios y Aves.