La Rana pyrenaica, conocida comúnmente como Rana Pirenaica, es una especie endémica que habita en las montañas de la región pirenaica centro-occidental. Su singularidad, tanto en su biología como en su distribución, la convierte en una de las ranas más fascinantes de la península ibérica. Esta rana es un claro ejemplo de cómo los ecosistemas de alta montaña albergan formas de vida adaptadas de manera particular a su entorno. En este artículo, exploraremos sus características físicas, su hábitat, su distribución geográfica y mucho más, para comprender mejor a esta especie tan especial.
Ficha técnica
Nombre Común | Rana Pirenaica |
– Clase | Amphibia (Anfibios) |
– Orden | Anura |
– Familia | Ranidae |
– Género | Rana |
– Especie | Rana pyrenaica |
– Tamaño | Unos 3-5 cm |
– Longevidad | Unos 5-7 años |
– Estado de conservación | Vulnerable (VU) |
Características Físicas
La Rana pyrenaica es una rana de tamaño medio con una constitución esbelta. Los machos suelen medir entre 33 y 46 mm de largo (incluyendo cabeza y cuerpo), mientras que las hembras son ligeramente más grandes, alcanzando entre 36 y 51 mm. La cabeza de esta especie es más ancha que larga, con un hocico corto que la distingue de otras ranas de la misma región. Además, los orificios nasales están más distanciados del borde anterior del ojo y separados entre sí, un rasgo característico de la Rana pyrenaica. El tímpano es pequeño y apenas visible, y los pliegues dorso-laterales son poco marcados, extendiéndose desde el ojo hasta la región anal.
Las extremidades de la Rana pyrenaica son relativamente largas, lo que le permite una gran agilidad, especialmente en su hábitat torrentícola. Las membranas interdigitales en las patas posteriores son más extensas en comparación con otras ranas, como la Rana temporaria. Además, los machos presentan callosidades nupciales amarillentas en el primer dedo de cada mano, un detalle que los distingue de la Rana temporaria, cuyas callosidades son de un tono más oscuro en época reproductiva.
En cuanto a la coloración, esta varía entre tonos de canela crema y gris oliváceo, con algunas hembras que presentan tonalidades más rojizas. Las manchas oscuras son poco visibles, pero en ocasiones se pueden observar patrones distintivos, como una forma de «V» invertida en la región dorsal. La máscara facial es de un marrón oscuro y se extiende desde el hocico hasta la región timpánica, complementada con una banda clara debajo del ojo que va desde la base de la cabeza hasta la punta del hocico. Su vientre es de un color claro, sin colores distintivos en la línea media.
En su fase larval, los renacuajos de la Rana pyrenaica presentan una coloración marrón oscura a negra con un ligero punteado claro, lo que los diferencia de otras especies de ranas. La cola de los renacuajos es considerablemente más larga que el cuerpo, representando entre el 54% y el 66% de su longitud total. Estos renacuajos tienen un aspecto robusto y su cola es alta, con el extremo posterior sólido.

Hábitat y Distribución
Distribución Geográfica en España
La Rana pyrenaica se distribuye de forma exclusiva en la vertiente sur de los Pirineos, siendo una especie endémica de esta región. Su hábitat se extiende desde el valle de Irati en el oeste, hasta el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en el este, cubriendo áreas de las provincias de Huesca y Navarra. En Aragón, se encuentra especialmente en las cabeceras de los valles del norte de la provincia de Huesca, entre los 1.000 y los 1.800 metros de altitud. Esta especie también coexiste con Euproctus asper en el 84,4% de las localidades donde habita, lo que refleja la biodiversidad de las zonas que ocupa.
En Navarra, la distribución de la Rana pyrenaica es más fragmentada, debido a la presión humana y las actividades que alteran su entorno, como la extracción maderera. Esto ha llevado a que la población de ranas en esta región sea más vulnerable y menos constante.
Tipos de Hábitat
La Rana pyrenaica es una especie torrentícola, lo que significa que prefiere vivir en aguas corrientes y frías, ricas en oxígeno y con una baja concentración de nutrientes. Esta rana se encuentra principalmente en torrentes de cabecera de valle, pero también habita en otros ambientes acuáticos como cunetas de drenaje de pistas forestales, fuentes, abrevaderos, aljibes y charcas con renovación hídrica. Los márgenes y fondos de los cursos de agua que prefiere suelen ser pedregosos o rocosos, lo que proporciona un entorno adecuado para su supervivencia.
Su preferencia por aguas sin la presencia de truchas es también un factor importante en su distribución, ya que las truchas pueden competir con la Rana pyrenaica o incluso depredarlas. Por esta razón, la conservación de sus hábitats naturales es crucial para la supervivencia de la especie.

Alimentación
La Rana pyrenaica es un animal carnívoro que se alimenta principalmente de pequeños invertebrados que encuentra en su entorno acuático. Su dieta se compone de insectos, arañas, caracoles y gusanos, que captura utilizando su lengua rápida y pegajosa. Esta alimentación variada le permite adaptarse a su entorno y aprovechar los recursos disponibles en los torrentes y fuentes donde habita. Al igual que otras ranas, se beneficia de su aguda capacidad para detectar presas en movimiento, lo que la convierte en una eficiente predadora en su hábitat natural. La ecología trófica de la Rana pyrenaica refleja su posición dentro de la cadena alimentaria de estos ecosistemas acuáticos de montaña, donde juega un papel importante en el control de las poblaciones de pequeños invertebrados.

Reproducción
La Rana pyrenaica tiene un ciclo reproductivo que está estrechamente vinculado a las condiciones climáticas de la región pirenaica. El periodo reproductivo se extiende entre febrero y abril, una vez que el deshielo ha permitido la renovación de los cursos de agua en las montañas. Las hembras depositan sus huevos en grupos de entre 15 y 170, que son de gran tamaño, bajo piedras en los ríos de montaña. Esta forma de puesta es característica de la especie y la distingue de otras ranas pardas europeas, que suelen depositar sus huevos en aguas más tranquilas o en lugares diferentes.
Los huevos son muy visibles en el agua clara de los torrentes, lo que facilita su observación durante el periodo reproductivo. Tras la eclosión, los renacuajos comienzan su fase larval, donde adoptan una coloración distintiva que los diferencia de otras especies de ranas. La reproducción de la Rana pyrenaica está adaptada a las duras condiciones de su entorno de alta montaña, donde los cambios climáticos y la disponibilidad de agua son factores cruciales para la supervivencia de la especie.

Amenazas y Conservación
Amenazas
La Rana pyrenaica enfrenta varias amenazas tanto naturales como provocadas por actividades humanas. Entre las amenazas naturales, destacan:
- Sequías que pueden reducir el caudal de los ríos y torrentes donde habita.
- Aludes que afectan las zonas de montaña y alteran sus hábitats.
- Fríos primaverales tardíos que pueden afectar la supervivencia de los huevos y renacuajos en las primeras fases de su desarrollo.
Además, existen diversas amenazas antropogénicas que ponen en peligro la población de esta especie:
- Eutrofización de los cursos de agua, que reduce la calidad del agua y afecta a los ecosistemas acuáticos.
- Repoblación de truchas, que competen con la Rana pyrenaica por recursos y pueden ser depredadoras de sus renacuajos.
- Restauraciones de cunetas y fuentes que alteran el hábitat natural de la especie.
- Canalizaciones y capturas de individuos que destruyen o fragmentan sus hábitats.
- Impactos derivados de la extracción maderera en Navarra, como la construcción de pistas de transporte, la contaminación de cauces y la destrucción del lecho de los torrentes.
En Aragón, estas amenazas ya han causado extinciones locales de la especie desde los años 1990, y en Navarra, la distribución de la Rana pyrenaica es más fragmentada, con bajas densidades poblacionales que se ven exacerbadas por su modelo de distribución contagiosa y su exposición a eventos catastróficos.
Conservación
La conservación de la Rana pyrenaica requiere un enfoque integral para proteger sus hábitats críticos. Entre las medidas propuestas para su conservación, se incluyen:
- Preservación de la calidad de los recursos hídricos de montaña, para asegurar que los torrentes y fuentes donde habita se mantengan libres de contaminación y con niveles adecuados de oxígeno.
- Estudios de impacto antes de cualquier intervención en los recursos hídricos en su área de distribución, para evitar alteraciones que puedan afectar a la especie.
- Protección específica de los hábitats críticos, como los torrentes y las cunetas de drenaje, que son fundamentales para la supervivencia de la Rana pyrenaica.
Estas acciones son fundamentales para garantizar que la Rana pyrenaica pueda seguir prosperando en su entorno natural, preservando la biodiversidad única de los Pirineos y evitando la pérdida irreversible de esta especie endémica.

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Referencias
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